Primera Parte
"Lo que de los hombres se dice, verdadero o
falso, ocupa tanto lugar en su destino, y sobre todo en su vida, como lo que
hacen."
Libro 1; capítulo I.
"Oh, Vos, ¿quién sois? El Eclesiástico os llama
todopoderoso;los Macabeos os nombran Creador; la Epístola a los efesios os
llama Libertad;Brauch os nombra Inmensidad;los Salmos os llaman Sabiduría y
Verdad;Juan os llama Luz;los reyes os nombran Señor;el Éxodo os apellida
Providencia;el Levítico, Santidad;Esdras, Justicia;la creación os llama Dios;el
hombre lo llama Padre;pero Salomón os llama Misericordia, y èste es el mas
bello de vuestros nombres."
Libro 1; capítulo I.
"No preguntéis su nombre a quien os pide asilo.
Precisamente quien más necesidad tiene de asilo es el que tiene más dificultad
en decir su nombre."
Libro 1 capítulo III.
"Llamar caballero a un presidiario, es dar un
vaso de agua a un náufrago de la Medusa. La ignominia está sedienta de consideración."
Libro 2; capítulo III.
"Ser ciego y ser amado, es, en este mundo en que
nada hay completo, una de las formas más extrañamente perfectas de la
felicidad."
Libro 5; capítulo IV.
"La dicha suprema de la vida es la convicción de
que somos amados, amados por nosotros mismos; mejor dicho amados a pesar de
nosotros."
Libro 5; capítulo IV.
"Ciertas personas son malas únicamente por
necesidad de hablar. Su palabra necesita mucho combustible y el combustible es
el prójimo."
Libro 5; capítulo VII.
"En vano tallamos lo mejor posible ese tronco
misterioso que es nuestra vida; la veta negra del destino aparecerá
siempre."
Libro 6; capítulo I.
"El presidio hace al presidiario."
Libro 7; capítulo V.
"La probidad, la sinceridad, el candor, la
convicción, la idea del deber son cosas que en caso de error pueden ser
repugnantes; pero, aún repugnantes, son grandes; su majestad, propia de la
conciencia humana, subsiste en el horror; son virtudes que tienen un vicio, el
error. La despiadada y honrada dicha de un fanático en medio de la atrocidad
conserva algún resplandor lúgubre, pero respetable. Es indudable que Javert, en
su felicidad, era digno de lástima, como todo ignorante que triunfa."
Libro 8; capítulo II.
"A los que ignoran, enseñadles todo lo que
podáis;la sociedad es culpable de no dar enseñanza gratis: es responsable de la
noche que produce. Esta alma está llena de sombras, y allí se comete el pecado.
El culpable no es quien ha cometido el pecado, sino aquél que ha hecho la
sombra."
Monseñor Myriel"
Segunda Parte
"¿Era posible que Napoleón ganara esta batalla?
No. ¿A causa de Wellington? No, a causa de Dios. No entraba en la ley del siglo
XIX un Napoleón vencedor de Wellington. […] La caída de Napoleón estaba
decidida. Napoleón incomodaba a Dios."
Libro 1; capítulo I.
"Los niños aceptan inmediatamente y con toda
naturalidad la alegría y la dicha, siendo ellos mismos naturalmente dicha y
alegría."
Libro 4 capítulo I.
"Es una cosa muy obscura y muy dulce ese grande y
extraño sentimiento de un corazón que se pone a amar."
Libro 4; capítulo II.
"Hay en el mundo dos clases de seres que se
estremecen profundamente: la madre que encuentra a su hijo perdido, y el tigre
que encuentra su presa."
Libro 5; capítulo VI.
"El miedo es mudo."
Libro 6; capítulo VI.
Tercera Parte
"Creyendo que no era amado, no amaba."
Libro 3; capítulo II.
"Nada mejor que el sueño para engendrar el
porvenir. La utopía de hoy es carne y hueso mañana."
Libro 4; capítulo I.
"La vida, el sufrimiento, la soledad, el
abandono, la pobreza, son campos de batalla que tienen sus propios héroes;
héroes obscuros, a veces más grandes que los héroes ilustres."
Libro 5; capítulo I.
"Hay padres que no quieren a sus hijos, pero no
hay un solo abuelo que no adore a su nieto."
Libro 5; capítulo III.
"Todo el que haya amado sabe las acepciones
resplandecientes que contienen las cuatro letras de esta palabra: Ella."
Libro 8; capítulo V.
Cuarta Parte
"En tiempo de revolución, la miseria es a la vez
causa y efecto."
Libro 1; capítulo II.
"No hay nada más peligroso que la interrupción
del trabajo, porque es una costumbre que se pierde. Costumbre fácil de perder y
difícil de volver a adquirir."
Libro 2; capítulo I.
"Marius y Cosette no se hablaban, no se
saludaban, no se conocían: se veían y, como los astros en el cielo que están
separados por millones de leguas, vivían de mirarse."
Libro 2; capítulo VIII.
"El trabajo más rudo es el robo. Créeme, no
emprendas la penosa profesión del perezoso; no es cómodo ser ratero."
Libro 2; capítulo X.
"¡Qué triste está el alma cuando está triste por
el amor! ¡Qué vacío tan inmenso es la ausencia del ser que llena el
mundo!"
Libro 3; capítulo II.
"Los que padecéis porque amáis, amad más aún.
Morir de amor es vivir."
Libro 3; capítulo II.
"En cierto grado de miseria se apodera del alma
una especie de indiferencia espectral y se ve a los seres como a ánimas en
pena."
Libro 4; capítulo I.
"Es un error creer que la pasión, cuando es
feliz, conduce al hombre a un estado de perfección; lo conduce, simplemente, al
estado de olvido."
Libro 4; capítulo IV.
"Es una extraña pretensión del hombre querer que
el amor conduzca a alguna parte."
Libro 4; capítulo VI.
"El hombre es más profundo que el pueblo."
Libro 6; capítulo VI.
Quinta parte
"La pupila se dilata en las tinieblas, y concluye
por percibir claridad, del mismo modo que el alma se dilata en la desgracia, y
termina por encontrar en ella a Dios."
Libro 2; Capítulo II.
"Hay siempre en el pensamiento cierta cantidad de
rebelión interior."
Libro 3; Capítulo I.
"El llanto es una de las formas de la suprema
dicha."
Libro 4; capítulo III.
"El primer paso no es nada; el último es el
difícil."
Libro 5; capítulo III.
"No hay mejor carcelero que uno mismo."
Libro 6; capítulo I.
"Ser un presidiario; es decir, el ser que en la
escala social carece hasta de sitio. Después del último de los hombres está el
presidiario."
Libro 6; capítulo II.
"¡Qué terrible es ser feliz! Está uno tan
contento, y eso le basta, como si la única meta en la vida fuera ser feliz, y
se olvida de la verdadera, que es el deber."
Libro 8; capítulo I.
"¡Es grata la vida en compañía de las personas
que uno quiere, darles los buenos días, oírse llamar en el jardín!"
Libro 8; capítulo V.
"Nada importa morir, pero no vivir es
horrible."
Libro 8; capítulo V.
"Amaos mucho, siempre. En el mundo casi no hay
nada más importante que amar."
libro 8; capítulo V.
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